
El salmorejo cordobés es la versión más cremosa y contundente del gazpacho. Solo lleva tomate, pan, ajo, aceite y sal, pero su textura aterciopelada y su color anaranjado lo hacen inconfundible. Se sirve frío y rematado con jamón y huevo duro.
Ingredientes (4 personas)
- 1 kg de tomates maduros
- 200 g de pan del día anterior
- 1 diente de ajo pequeño
- 100 ml de aceite de oliva virgen extra
- Sal al gusto
- Para servir: jamón serrano y huevo duro picado
Elaboración paso a paso
1. Triturar el tomate
Lava y trocea los tomates. Tritúralos con el ajo hasta obtener un líquido fino. Si quieres un color más vivo, puedes colarlo para quitar pieles y pepitas.
2. Añadir el pan
Incorpora el pan troceado y deja que se empape unos minutos. Tritura de nuevo hasta que quede una crema espesa y homogénea.
3. Emulsionar con el aceite
Con la batidora en marcha, añade el aceite de oliva en hilo. El salmorejo irá cogiendo cuerpo y ese tono anaranjado característico. Rectifica de sal.
4. Enfriar y servir
Refrigera al menos 2 horas. Sirve bien frío con jamón serrano picado, huevo duro y un chorrito de aceite por encima.
Trucos para que salga perfecto
- La proporción clásica es de un 25% de pan respecto al tomate: así queda espeso.
- No te pases de ajo, debe ser un toque sutil.
- Un buen aceite de oliva virgen extra marca toda la diferencia.
Mira nuestros utensilios recomendados para conseguir la textura perfecta.
Deja una respuesta