Tarta de queso al horno cremosa

Tarta de queso al horno cremosa

Ismael Arcos 07 de junio, 2026 6 min de lectura 0 comentarios

Tarta de queso al horno estilo La Viña: dorada por fuera y muy cremosa por dentro, con solo 5 ingredientes y sin base. La receta fácil paso a paso.

Tarta de queso al horno cremosa: el postre español más famoso del mundo

Si hay un postre español que ha conquistado el mundo en los últimos años, ese es la tarta de queso al horno de La Viña. Creada en el bar La Viña de San Sebastián por Santiago Rivera en los años 90, esta tarta de aspecto rústico, casi quemada por fuera e increíblemente cremosa por dentro, ha viajado a través de las redes sociales hasta las mejores pastelerías de Nueva York, Tokio y París.

Lo que hace especial a esta tarta no es solo su sabor sino su filosofia: sin base de galleta, sin baño maría, sin técnicas complicadas. Solo cinco ingredientes, un molde forrado con papel de horno y el horno a temperatura alta. El resultado, esa superficie oscura que parece quemada pero no lo está y ese interior que tiembla como una gelatina al salir del horno, es casi imposible de estropear si se siguen las indicaciones.

Ingredientes para un molde de 20 cm

  • 600 g de queso crema (tipo Philadelphia, a temperatura ambiente)
  • 250 ml de nata para montar (mínimo 35% materia grasa)
  • 4 huevos grandes (a temperatura ambiente)
  • 200 g de azúcar
  • 1 cucharada de harina
  • Una pizca de sal

Elaboración paso a paso

1. Preparar el molde y precalentar el horno

Precalienta el horno a 200°C con calor arriba y abajo. Coge un molde desmontable de 20 cm y fórralo con papel de horno humedecido previamente: moja el papel, escurrélo y úsalo para forrar el molde, dejando que sobresalga bastante por los bordes. El papel húmedo es más manejable y se adapta mejor a la forma del molde. El aspecto rústico del papel arrugado es parte de la estética de esta tarta.

2. Batir el queso con el azúcar

En un bol grande, bate el queso crema con el azúcar hasta obtener una crema completamente lisa y sin grumos. Es fundamental que el queso esté a temperatura ambiente: si está frío, quedarán grumos que no se deshacen. Saca el queso de la nevera al menos una hora antes de empezar.

3. Incorporar los huevos uno a uno

Añade los huevos uno a uno, integrando bien cada huevo antes de añadir el siguiente. Los huevos también deben estar a temperatura ambiente para que se integren sin cortar la mezcla. Bate a velocidad baja o media: no queremos meter demasiado aire en la mezcla, lo que haría que la tarta se inflara en exceso en el horno y luego bajara formando grietas.

4. Añadir la nata y la harina

Incorpora la nata líquida y mezcla suavemente hasta integrar. Por último, añade la cucharada de harina tamizada y la pizca de sal. Mezcla lo justo para integrar: la masa debe quedar líquida, brillante y completamente homogénea.

No batas en exceso después de añadir la harina: el exceso de batido desarrolla el gluten y puede hacer que la textura final sea más densa y menos cremosa.

5. Hornear a temperatura alta

Vierte la mezcla en el molde preparado y golpea suavemente la base del molde contra la encimera para eliminar posibles burbujas de aire. Hornea a 200°C durante 45-50 minutos.

La tarta estará lista cuando la superficie esté muy dorada, casi oscura, y el centro todavía se mueva como una gelatina al agitar suavemente el molde. Ese centro tembloroso es exactamente lo que buscamos: cuajará perfectamente al enfriarse.

6. Enfriar correctamente

Saca la tarta del horno y déjala enfriar completamente a temperatura ambiente dentro del molde. No intentes desmoldarla caliente: se romperá. Una vez a temperatura ambiente, métela en la nevera al menos 4 horas, o mejor toda la noche. La textura mejora notablemente con el reposo en frío.

Trucos para que salga perfecta

Ingredientes a temperatura ambiente, siempre. El queso frío genera grumos. Los huevos fríos pueden cortar la mezcla. Saca todo de la nevera una hora antes.

No batas en exceso. El aire en la mezcla hace que la tarta se infle mucho en el horno y luego baje con grietas. Bate lo justo para integrar cada ingrediente.

El centro tembloroso es correcto. Muchos la sacan antes de tiempo asustándose de que el centro esté líquido. No lo hagas: es exactamente así como debe estar al salir del horno. Con el enfriamiento, cuaja hasta la textura cremosa y sedosa que la caracteriza.

El papel de horno arrugado es parte de la receta. No intentes que el papel quede liso y perfecto: ese aspecto rústico con los pliegues del papel es parte de la identidad visual de esta tarta.

Más reposo, mejor textura. 4 horas en la nevera es el mínimo. Si la dejas toda la noche, la textura será aún más cremosa y el sabor más integrado.

Variantes de la tarta de queso

Con base de galleta: Si prefieres la versión más clásica estilo cheesecake americano, tritura galletas tipo Digestive con mantequilla derretida y forra la base del molde antes de verter la mezcla.

Con frutos del bosque: Sirve la tarta con una compota de frutos del bosque (frésas, arándanos, frambuesas) que contrasta con la cremosidad del queso.

Con miel y nueces: Un chorro de miel y unas nueces tostadas por encima son un acompañamiento sencillo y delicioso.

Con queso de cabra: Sustituye un tercio del queso crema por queso de cabra fresco. Da un sabor ligeramente más ácido y complejo muy interesante.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se agrieta la tarta?
Normalmente por exceso de batido (demasiado aire en la mezcla), temperatura del horno demasiado alta o cambio brusco de temperatura al sacarla. Deja que se enfríe dentro del horno apagado con la puerta entreabierta si tienes problemas con las grietas.

¿Se puede congelar?
Sí, aunque pierde algo de textura al descongelar. Congela en porciones individuales y descongela en la nevera 12 horas antes de consumir.

¿Cuánto tiempo aguanta en la nevera?
4-5 días bien tapada. La textura se mantiene perfectamente durante ese tiempo.

¿Se puede hacer sin harina?
Sí, aunque la harina ayuda a dar estructura. Sin harina, la tarta es más cremosa y menos estable. Si eres intolerante al gluten, sustituye por una cucharada de maicena.

¿Es mejor con o sin base de galleta?
La versión de La Viña no lleva base y es así como ha conquistado el mundo. La base de galleta es una opción diferente, no mejor ni peor, simplemente distinta.

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Autor

Ismael Arcos

Crecí en Córdoba rodeado de la mejor cocina andaluza: el salmorejo de mi abuela, los flamenquines de los bares del centro y el olor a fritura que llenaba las calles en feria. Desde pequeño me quedaba mirando cómo se cocinaba en casa y fui aprendiendo, poco a poco, que la cocina española de verdad no está en los restaurantes de lujo sino en las cocinas de siempre. En Sabores y Recetas comparto las recetas que más me gustan: platos tradicionales españoles explicados de forma clara y con todos los trucos para que salgan bien en casa. Sin complicaciones, con buenos ingredientes y mucho cariño.

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